viernes, 20 de septiembre de 2013

Mis pasotas de Septiembre



Fluye la magia vital
que nos convida al encanto,
verso a verso sin quebranto
con su toque espiritual.
Deja la huella inmortal
en las páginas del tiempo,
superando el contratiempo
de las absurdas fronteras,
con el versar de quimeras
más allá de un pasatiempo.

Nos atrapa el sortilegio
de las letras seductoras,
animando las auroras
el dilecto florilegio.
Cada nota es fiel arpegio
que enternece en la nostalgia,
es melodía y es magia
en la esperanza divina,
y es la alianza peregrina
con la lira que contagia.

El arte rima el desvelo
de mis noches tentadoras,
surte entre letras cantoras
el romance y el anhelo.
Viste el azul de mi cielo
la ilusión y la esperanza,
fluye la musa que danza
al compás del desafío,
entre gotas de rocío
cuando el rosicler alcanza.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Despedida




El verano se despide en agonía
y el declive cual ocaso de repente,
acaricia un no me olvides tiernamente
y el azul de mi genuina fantasía.

El misterio de la luz en la partida
y el primor del rosicler entre los montes,
deja huellas que definen horizontes
en el arduo caminar de nuestra vida.

Aferrado el corazón a la memoria
y al gemido del silencio nigromante,
acompaña en el suspiro delirante
 el periplo de la ilusa trayectoria. 

El celeste amanecer sabe de olvidos
y del iris surtidor de la esperanza,
que se nutre del amor y su confianza
en la senda de caminos recorridos.

Volverá la primavera y su alegría,
del verano sus quimeras, sus desvelos
y el bohemio seductor de mis revuelos
confidente en el versar de mi utopía.










miércoles, 18 de septiembre de 2013

Más allá del desvarío




Dulce copla mañanera,
brisa de amor cual fortuna
del romance con la luna
que acaricia tempranera.
Madrugando lisonjera
me regala la primicia,
novedosa y sin codicia
confidente en los desvelos,
entre horizontes de anhelos
que acrisolan con justicia.

Versos del alma confiesan
su florilegio genuino,
en el abrazo divino
de emociones que regresan.
Las fronteras atraviesan
avatares de añoranzas,
dimensionan sus andanzas 
más allá del desvarío,
para alcanzar el estío
diamantino de esperanzas.


Suave acorde que se inspira
en  el  azul desafío,
sin agobio ni extravío
cuando el arpegio delira.
Emocionada la lira
y ataviada en su quimera,
se regocija en la espera
 melodiosa y oportuna,
con las notas de la luna
en su copla mañanera.